Número 12

Susana celebra el aniversario de su revista

Ya salió la edición aniversario de la Revista Susana que celebra con una portada especial y una conferencia de prensa que se realizará mañana en el Hotel Faena a las 16.

Este número sorprenderá con una divertida fotonovela entre Susana Giménez, Maju Lozano y Alessandra Rampolla. Por otra parte, la modelo Daniela Urzi se viste de fiesta para mostrar toda la temporada de alta costura nacional e internacional. El hombre del mes será Richard Gere. También se encontrará un informe político sobre los candidatos de las elecciones del 28 de junio.







 

Su Cuento

Diario de un viaje accidentado: Parte I
Susana nos cuenta algunas anécdotas de su visita a Madrid junto a Ricardo Darín y su hija.

Otoño del ’86. Después de una temporada de teatro intensa, decidimos hacer un viaje en auto por Europa, Ricardo (Darín), Mercedes (mi hija) y yo. Aterrizamos en Madrid sin haber podido dormir ni un minuto de las doce horas que duró el vuelo.
Yo estaba agotada y no me sentía del todo bien, así que me tiré a dormir en el hotel para recuperar fuerzas. Cuando me desperté, me dolía todo el cuerpo y volaba de fiebre. En la conserjería me recomendaron un jarabe antigripal que tomé inmediatamente, quería recuperarme lo más rápido posible.

Richard y Mecha me ofrecieron quedarse para cuidarme, pero los convencí de que aprovecharan el tiempo. Era ridículo que se quedaran encerrados en el hotel. Ésa fue la última vez que recuerdo haber estado lúcida. A medida que pasaban las horas, el remedio que me dieron me sumergía más y más en un sueño profundo al que ellos asistían atónitos sin poder despertarme. Fueron tres días de verlos saludarme, entre tinieblas, y muy de fondo escuchar que me decían: “Vamos a desayunar y volvemos”, “Vamos a almorzar y volvemos”, “No sabés qué linda está la ciudad”, “¿Te sentís mejor?”. Pero, a mí, no me importaba NADA, sólo quería dormir. Al tercer día, volví a la realidad, como de una cura de sueño. Por supuesto, tuve que soportar todo tipo de cargadas de Ricardo, que pasaba de decirme que ya habían transcurrido los quince días y esa noche teníamos que tomar el avión de vuelta a Buenos Aires, hasta contarme que, enterado de mi presencia en España, Almodóvar había pasado por el hotel para hablar conmigo en tres oportunidades para finalmente irse enojadísimo y absolutamente convencido de que yo no había querido recibirlo.

Recuperada, no veía la hora de salir y decidimos visitar el Escorial. Yo estaba empeñada en que Mercedes visite museos y lugares históricos. Llegamos al Palacio, hoy Patrimonio de la Humanidad, y nos sumamos a un grupo con guía castellano para conocer bien la historia del lugar. Fuimos recorriendo la biblioteca, el panteón, la basílica y, finalmente, el monasterio hasta llegar a la fosa. Entusiasmada, me asomé para ver el fondo. Sin que pudiera impedirlo, mis únicos anteojos para leer se resbalaron, y cayeron en picada y entraron por un rejilla tan estrecha, que si los hubiera querido meter a propósito, no habría podido. Los tres nos quedamos mirando hacia abajo, atónitos. Llevaba cuatro días viajando, los primeros tres, dormí, y el resto, me los iban a tener que contar si no recuperaba mis anteojos en ese mismo instante.

Después de tratar de convencerme de lo imposible que era que los guardias del lugar estuvieran dispuestos a profanar pasadizos -que nadie recorría en los últimos cuatro siglos-, Ricardo partió con la misión de recuperar mis lentes. Si bien está todo organizado para las visitas, las zonas que no forman parte del recorrido turístico (como las fosas del castillo) no tienen taaan aceitado el sistema, así que después de mucho peregrinar logró dar con el responsable máximo del lugar para que autorice a entrar en esa zona prohibida. Luego, tuvieron que buscar la llave de la puerta que flaqueaba las fosas que, según Ricardo, media 4 metros y pesaba toneladas. El pobre guardia (vestido con esos trajes típicos de capas pesadísimas de terciopelo y cascos de hierro) murmuraba por lo bajo todo tipo de improperios, en purísimo castellano, mientras arrastraba por los pasadizos ese enorme pedazo de hierro. Una hora después, apareció Richard escoltado por el guardia con cara de poco amigo, con los anteojos en la mano. Le agradeció al hombre la gentileza, consciente de que el pobre tipo estaría deseando que nos fuéramos del lugar lo más rápido posible. Me dio los anteojos y me dijo: “Ponételos y trata de ver cómo hacés para cambiar la onda, porque si este viaje sigue así, tengo pánico de cómo pueda terminar”.

Número 11

En su décimo número, la revista ideada y dirigida por Susana Giménez pondrá en su portada de marzo una impresionante producción fotográfica de la diva toda vestida de negro, al estilo neogótico.
Además, en la revista Susana también se podrá ver una entrevista a Gonzalo Heredia, uno de los galanes de la ficción Valientes (Canal Trece) y un mano a mano con Carolina Pampita Ardohain, donde explica todos sus secretos de belleza.
También se podrá observar las claves para el placer sin prisa en el sexo por Alessandra Rampolla.
Este nuevo número de Susana muestra el negro, que es el color fetiche de la temporada.


Su Cuento
"Vení tranquilo" (que no hay nadie)
Esta vez Su nos cuenta cómo ayudó a un fan a superar sus miedos.

Hace algunos años, recibí una carta que llamó especialmente mi atención: se trataba de un hombre uruguayo que sufría de agorafobia y llevaba cinco años sin salir de su casa. Pintor, soltero, con una caligrafía impecable, me contaba sobre sus cuadros y la música que le gustaba escuchar en su viejo aparato de radio. Conmovida con esa vida de aislamiento, le pedí a “China” Zorrilla –que viaja con frecuencia a su Montevideo natal– que me hiciera el favor de llevarle una carta mía junto a un equipo de música nuevo y moderno.

Tiempo después, nos invitaron a hacer el programa desde Uruguay. Llegamos con todo el equipo después del mediodía. Nos recibió el personal del hotel y unos pocos periodistas locales, realmente había muy poca gente, y yo agradecí que la recepción fuera tranquila y discreta.

Fui directo a la habitación con mi asistente y mi maquillador a arreglar todo para la noche. Estábamos abriendo la puerta y sonó el teléfono. Era el hermano de aquel pintor uruguayo que llamaba para trasmitirme el siguiente mensaje: “Dice mi hermano que está tan agradecido con Susana, que si ella lo recibe, él se anima a intentar salir para ir a verla”. Imagínense mi sorpresa. Agarré el tubo y pedí hablar con él. Traté de alentarlo todo lo que pude, le dije que lo esperaba, que se animara. Me prometió intentarlo, lo escuché convencido.

Pedí que llamaran a la recepción y explicaran la situación para que, si lograba llegar, lo acompañaran inmediatamente hasta mi habitación. El día siguió. Llegaron los invitados, hicimos pruebas de cámara, me maquillé y me vestí. Antes de salir al aire, pedí que llamaran a su casa, pero no contestaba nadie. “¡Qué lastima –pensé–, hubiera sido bueno para él!”.

Con el paso de las horas, el hotel se fue llenando de gente y, aunque estábamos en el octavo piso, el ruido y las voces se escuchaban cada vez más fuertes. Para las 9 de la noche, hora en la que el programa estaba terminando, el lugar era un absoluto infierno, y la situación se había tornado casi peligrosa. Los pasillos de todos los pisos se encontraban llenos de gente y en el hall de la planta baja era tal el tumulto, que tuvieron que abrir las puertas para evitar un desborde. La única forma segura de bajar era por el ascensor de servicio. Por ahí me guió la gente de seguridad, pero al llegar a la planta baja, indefectiblemente tuvimos que atravesar el hall central. Como si fuera un recital de rock, me llevaron casi en el aire desde un extremo hasta el otro, y cuando íbamos por la mitad del trayecto, entre los alaridos, distinguí una voz que gritaba: “¡Susana! ¡Susana! Soy yo. Llegue. ¡Vine! Lo conseguí”.

A lo lejos, logré divisar a un hombre de unos treinta y pico, de saco blanco de lino, con pañuelo y camisa celeste, impecable. Enseguida, me di cuenta de que se trataba del pintor y le pedí a los custodios que le permitieran llegar donde estaba yo. Con mucho esfuerzo, nos tocamos la punta de los dedos, pero fue sólo un instante, porque la ola humana nos separó sin que pudiéramos impedirlo. Por suerte, vi que sonreía y me pareció que más allá de todo, estaba contento.

Durante las horas que siguieron, llamamos a su casa varias veces para certificar cómo había terminado su periplo. Recién a la medianoche atendió su hermano, habían llegado bien, recorriendo las calles con la espalda pegada a las paredes, paso por paso, respirando profundo, con paciencia, pero felices por el logro. Nunca más supe de mi amigo el pintor, pero siempre me acuerdo de él, de su determinación y de ese instante de película en el que, a medida que me sacaban del lugar, nos mirábamos los dos entre tristes y tentados por lo insólito de la situación.

“Vení tranquilo, hay poca gente en el hotel, nadie te molestará”, le dije yo por teléfono. Y el pobre se encontró con toda una ciudad apiñada en 20 metros cuadrados. Dicen que lo que no te mata, te fortalece. ¡Ojalá que esta aventura lo haya curado!


Número 10

En su décimo número, la revista ideada y dirigida por Susana Giménez pondrá en su portada de marzo una impresionante producción fotográfica de la diva toda vestida de negro, al estilo neogótico.
Además, en la revista Susana también se podrá ver una entrevista a Gonzalo Heredia, uno de los galanes de la ficción Valientes (Canal Trece) y un mano a mano con Carolina Pampita Ardohain, donde explica todos sus secretos de belleza.
También se podrá observar las claves para el placer sin prisa en el sexo por Alessandra Rampolla.
Este nuevo número de Susana muestra el negro, que es el color fetiche de la temporada.

La confesión de Susana Giménez
Después de haber sido noticia por sus dichos sobre la inseguridad tras la muerte de su colaborador, Susana Giménez vuelve a abrir su corazón pero esta vez lo hace desde el pasado. Según confesó en la columna “Su cuento” que escribe semana a semana en su revista, la diva de los teléfonos decidió relatar su primera experiencia como modelo publicitaria.

“Lo empecé a torturar (a su padre) para que me ayude a conseguir trabajo como modelo, él era presidente de Odol y tenía contacto permanente con las mejores agencias de publicidad ”, relata Susana. Después de convencer a su padre para poder comenzar con su carrera en el mundo del espectáculo, un amigo del mismo decidió acompañar a la por entonces jovencita en su primera sesión de fotos. “Nos encontramos directamente en el estudio fotografía, allí lo conocí personalmente, ya que papá hablaba siempre de él, pero yo nunca lo había visto”, continua.

El primer saludo fue un anticipo de lo que luego sucedería. “Me pareció un poco efusivo en su saludo y le vi una mirada bastante libidinosa, pero me dije que no podía ser, ¡era amigo de mi padre!”, confiesa. “A medida que iba avanzando la sesión, fui confirmando mi primera impresión. Yo creo que hasta el fotógrafo estaba incómodo por la cantidad de piropos y elogios que me decía, cada vez más subidos de tono”, agrega.

Una vez finalizada la sesión, Susana había organizado la vuelta con el “libidinoso” amigo de su padre y eso la preocupaba. “Estaba muy asustada de sólo pensar en estar a solas con él que, a estas alturas, ya se encontraba desbocado”, comenta. Justo antes de tener que partir junto con el hombre, el mismo se acercó a felicitarla por los excelentes resultados de la sesión de fotos sin darse cuenta que justo detrás de Susana había una tapa totalmente abierta que descubría el sótano. “Dio un paso en falso y cayó diez metros como un saco de papas sin que nadie pudiera hacer nada para ayudarlo, quedó todo torcido y atorado entre un montón de cajas y con varios huesos rotos”, confiesa Susana en su revista.

“Al tipo, no lo vi nunca más; a papá, que se sentía un poco culpable del accidente, nunca le conté lo que había pasado con su amigo. Me pareció demasiado… ¡A ver si todavía le terminaba de romper los pocos huesos que le habían quedado sanos!”, finaliza la diva.

Su Cuento
El cuerpo del delito
Indio, el perro policía de Susana, es el protagonista de esta increíble historia.

Susana, Ricardo e Indio.

Verano del ‘85, Mar del Plata. Habíamos alquilado una casa en Los Troncos para hacer la temporada de teatro y pasar unas vacaciones en familia. Viajé con Ricardo, Mercedes, mamá, su marido y, por supuesto, el Indio, nuestro perro policía. La casa contaba con un jardín lindísimo, grande y lleno de árboles. La zona era muy tranquila, de hecho, teníamos una sola vecina que, como nosotros, resultó ser fanática de los animales y tenía un gato al que adoraba. Pasábamos casi todo el tiempo en la pileta, tomando sol y jugando a las cartas con amigos. El Indio (poco sociable, como siempre) estaba obsesionado con impedir que el gato de al lado invadiera su territorio. Pero el felino parecía disfrutar del juego, haciendo gala de su increíble velocidad a la hora de escapar.

Una tarde, escuchamos varias veces que la vecina llamaba al animal. “¡Bocha! ¡Bocha!!”, gritaba la mujer. A última hora de la tarde, se asomó por la ligustrina para preguntarnos si no lo habíamos visto, porque le llamaba la atención que no hubiera ido a comer en todo el día. Revisamos el jardín un rato, pero se hizo la hora de ir al teatro y tuvimos que abandonar la búsqueda. Después de la función, nos fuimos a comer y nos acostamos bastante tarde. Increíblemente, Ricardo amaneció temprano y salió a desayunar al jardín. Sentado en la galería, medio dormido, a lo lejos, le pareció ver un bulto raro en el piso, al lado de la pared medianera. Terminó de tomar el café y se acercó a ver qué era. Lamentablemente, resultó ser Bocha, el gato de al lado. Dice Ricardo que el Indio daba vueltas, orgulloso, alrededor del animal, casi con una sonrisa en la boca, parecía decir: “¿Qué tal? Al final no era tan rápido, ¿no?”. Como si hubiera intuido algo, la vecina empezó otra vez con su búsqueda: “¡Bocha! ¡Bocha!”.

A Ricardo le corrió un frío por la espalda y entró en la casa volando, con cara de haber visto un fantasma. A los diez minutos, estábamos todos rodeando al gato y debatiendo qué hacer. Queríamos morirnos, hablábamos bajito, desesperados. “¿Qué hacemos?, ¿qué hacemos?”, repetían Mecha y Ricardo. Mamá creía que lo mejor era que le dijéramos la verdad a la señora de al lado, pero nosotros no teníamos corazón para darle semejante noticia. Después de discutirlo un rato largo, la decisión unánime fue deshacernos del cuerpo del delito, tirándolo, por encima del paredón, al lote del fondo. No se nos ocurría nada mejor. Ricardo fue el encargado de agarrar al gato y revolearlo. No porque le gustara la idea, sino porque era el hombre de la casa. Con tanta mala suerte, que el bicho, al volar por el aire, en lugar de pasar del otro lado de la pared, quedó ensartado como una brochette, en una rama puntuda y pelada de un árbol enorme y altísimo. Casi dos meses estuvimos con ese espectáculo coronando el jardín. Cada día, nos levantábamos esperando los gritos de la vecina, que por suerte resultó ser una persona que miraba poco para arriba. Nunca se dió cuenta de que el pobre Bocha estaba disecado e incrustado en las alturas, crispado, como mirándonos desde el cielo.


Número 9

Llega la novena edición de “Susana”
En este nuevo número de la publicación femenina mensual, inspirada y dirigida por Susana Giménez habrá un especial de San Valentín y una entrevista a la actriz del momento, Carla Peterson.
En este nuevo número de la publicación femenina mensual, inspirada y dirigida por Susana Giménez habrá un especial de San Valentín y una entrevista a la actriz del momento, Carla Peterson.
En este número...
Especial de San Valentín: compras, Los mejores regalos para el día de los enamorados.
Ceviche para enamorar, Mariano Iudica nos enseña a cocinar el plato con el que conquistó a su mujer. Cartas de amor, Damos a conocer las mejores historias de amor escritas por nuestras lectoras. Moda: una chica exitosa y con estilo, Carla Peterson.
Super sale, Rebajas para llenar el carrito.
Hombres: Matthew Mcconaughey, ¡Bendito sea Texas!.
Testimonios: violaciones, Romper con el silencio. El desgarrador testimonio de una chica abusada por un violador serial.
Belleza: color al pelo, Ideas para peinarse con accesorios, flores y pañuelos.
Sexo: ahora le toca a él, Un recorrido por las mejores zonas de su cuerpo. Por Alessandra Rampolla.
Viajes: Susana en Miami, Conocemos sus lugares favoritos.
Y, como siempre, el humor de Maju Lozano y la mirada femenina de Pilar Rahola.

Número 8

Su MODA Verano 09
Por Susana
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Preparate para disfrutar de las vacaciones combinando el traje de baño ideal con túnicas y accesorios súper cancheros.



Número 7

Su MODA JEANS STYLE
Por Susana
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La modra recicla el viejo Far West y Susana te da sus mejores consejos:

• “Pañuelos sí o sí. Pueden ser grandes y volcados sobre el escote, o chiquitos y al cuello. De seda, de algodón, con flecos y bordados… es el accesorio infaltable de la temporada”.
• “¡Vuelven las camisas a cuadros! De dibujos grandes o chicos, clásicas o con chabots. Si querés demostrar que sabés de moda: no digas escocesa, decí tartán, así llaman a este estampado los mejores diseñadores”.
• “¿Botas en verano? ¡Por supuesto! Nada más canchero que una camiseta blanca, jeans y botas gastadas para estar en el campo”.
• “Los jeans no se discuten. Sólo hace falta que elijas el ideal. De cintura alta o los clásicos rectos, Oxford y chupines. Todo vale”.